Recientemente en las noticias, hemos podido observar un enfrentamiento entre aficionados de dos equipos de fútbol de la liga BBVA de España, que se cobró con la muerte de uno de ellos. Como seguramente casi todos sabréis, en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón, se enfrentaron ultras de los equipos que horas más tardes jugarían. Por una parte el Frente Atlético, ultras del equipo local, y por otra, los Riazor Blues. Aficionados de ambos equipos han sido identificados y cada afición ha dado su descripción de los hechos. Los de casa decían que habían quedado los dos grupos para enfrentarse mutuamente, en cambio, los del Riazor Blues afirmaban que los del Frente Atlético les rodearon y les atacaron. Dos puntos de vista contradictorios. Bien es cierto que la mayoría de los aficionados de ambos equipos no pertenecían a esos grupos y ellos no les representaban.

Durante años, los enfrentamientos entre aficiones han sido parte del deporte, pero la mayoría de los espectadores no lo desean. Desgraciadamente, la violencia ocasionada por el deporte (o la utilización del deporte como excusa para generar violencia) es un hecho desgraciadamente bastante habitual. Ambos equipos han tomado decisiones duras para que estos altercados finalicen. La expulsión de los ultras de las gradas, temporalmente o permanentemente, son una de ellas. La federación española de fútbol ha decidido tomar medidas para que los canticos y las provocaciones sean eliminados de las gradas. Eso no significa que ya no se pueda animar, lo que se refiere a eso es que no será admitido ningún hecho que provoque enfrentamientos. Durante la historia del fútbol concretamente, han sucedido tragedias por enemistades entre grupos violentos de diferentes equipos. El problema con los “hooligans” en Inglaterra se ha intentado solventar y no va mal encaminado, puesto que están desapareciendo cada vez más. Miles de deportistas se suman a la lucha contra la violencia en el campo. Desde equipos escolares, hasta las categorías más altas.

El fútbol al igual que cualquier deporte debería unir a la gente, no enfrentarla. El público quiere ir a disfrutar, pasárselo bien y animar y apoyar a su equipo. No es que se quiera una grada como una iglesia, calmada, en silencio y fría, pero tampoco se quiere un cementerio. Deja tu mensaje de apoyo al #DeporteSinViolencia, y practícalo, es muy importante. Coméntalo, compártelo y dale a like. Gracias por seguir leyéndome otro jueves más y espero que te haya gustado.

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