¿Que tú no has tenido envidia nunca? No sé porque, pero no me lo creo. La envidia es nuestra base, es el cimiento de donde nacemos. Es tan involuntario como respirar, parpadear o llorar. La diferencia está en el cómo lo podemos esconder o disimular, no todo el mundo puede controlarse, morderse la lengua y no parecer envidioso. Cuando notas ese pequeño pinchazo dentro de ti lo único que te está ocurriendo es que recuerdas que tú no eres capaz de hacerlo o no tienes la posibilidad de realizar esa acción. No eres capaz o bueno, mejor dicho, no lo realizas al cien por cien de tus capacidades, porque poder siempre se puede, sin poner de escusa tu economía, posibilidades o vetos familiares. Generalmente, estas sensaciones se dan en la niñez y en la adolescencia, aunque algún resto envidioso permanece durante toda la vida. No soy un neurólogo, ni he estudiado nada parecido, pero puedo suponer que cuanta más envidia hayas aguantado durante tus primeros años de vida, mas envidia tendrás en tus últimos, bien es cierto que lo sabrás aguantar mejor, pero seguirá estando ahí contigo.

Analizando como deshacerse de las sensaciones que la envidia nos hace pasar, vamos contra esas personas que han generado ese malestar. Tras hacer esto nos damos cuenta que nos encontramos mejor, más contentos, con más ganas de disfrutar, pero tras esa montaña rusa de de sentimientos, volvemos a caer al ver que al que hemos perjudicado se levanta, se levanta y sigue, y ¿sabes qué? Con una sonrisa en la cara y con más ganas de demostrarte de lo que es capaz de hacer. Así que vuelves a atacarle, no puedes estar toda la vida así, así que esta opción no es la más adecuada, la respuesta radica en ti. Día a día debes mejorar poco a poco. Progreso lento pero constante, con decisiones claras y efectivas, y si sigues con esas sensaciones provocadas por la envidia, piensa que estás haciendo mal y cambia. Hay miles de personas en el mundo a las que no le han sido fácil llegar hasta donde están; por ejemplo, el famoso Stephen Hawking, a la edad de 73 años y con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es  físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador científico. No tuvo una juventud sencilla y tras el ya conocido método “ensayo error, ensayo error” fue creciendo hasta llegar hasta donde hoy en día está.

Recuerda que no tienes porque hacer todo ni hacerlo perfecto, pero eso sí, inténtalo. No se puede tener todo en la vida, no se puede estar todo el día de fiesta y estar descansado, no puedes estar cachas, mazado, atlético o como quieras decirlo y comer todas las grasas que quieras. Debes aprender a vivir con la envidia, es otra de las características de los seres humanos racionales. Hay factores en la vida que te dan algo y te quitan otras cosas, piénsalo, todos tenemos. ¿Cuál es la tuya? Coméntalo, compártelo y dale a like. Gracias por seguir leyéndome otro jueves más y espero que te haya gustado.

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