No es una novedad que nos cuestionemos los ingredientes de los alimentos que ingerimos o de los cosméticos que utilizamos para nuestra higiene diaria, pero sabían ustedes que hay productos primarios como son los huevos, que tienen una etiquetación especial en su cáscara. Pues sí y aunque parezca mentira tener que explicarlo todos los productos nombrados, deben llevar en su etiqueta obligatoriamente aquellos productos e ingredientes que se han utilizado para su elaboración. Además, si puede contener algún tipo de alérgeno, deberá ser incluido en él. Para confiar plenamente en un producto que ha sido inspeccionado y pasado las pruebas impuestas por la Unión Europea, debemos fijarnos si en los embases aparecen las siglas “CE”. También sería un punto a favor nuestro en fijarnos en esos números que aparecen en los productos que indican la fecha preferente de consumo.

Siguiendo con el ejemplo anteriormente expuesto, el código impreso en el huevo, indicaré algún dato a tener en cuenta a la hora de su compra. Esta tinta roja utilizada en la impresión de la etiqueta es alimentaria y es obligatoria la estampación de estos dígitos alfa-numéricos en huevos europeos desde el 2005. En primer lugar deberá aparecer un número del 0 al 3. Este parámetro nos indicará cómo han sido criadas las gallinas; si han sido ecológicas (0), es decir criadas en libertad, con pienso ecológico y sin medicamentos, si han sido camperas (1); es decir han vivido en una nave y una zona de campo, si han sido de suelo (2); solo han estado dentro de una nave, o bien de jaula (3); si su espacio vital ha sido reducido a una jaula conviviendo con hasta 5 o 6 gallinas más. Esta última, a ser la más económica para el granjero, también es la más económica para nuestro bolsillo. Las dos siguientes letras nos indican el país de procedencia del huevo. Los dos primeros números nos concretan el lugar de donde viene el huevo y los últimos 5 dígitos la granja numerada por las autoridades. En internet existen estas tablas que sirven para enumerar al huevo indicando los datos precisos. A lo que respecta la comercialización de estos alimentos que nos regalan las gallinas, solo pueden venderse aquellos que sean de categoría A, es decir, huevos frescos, en buen estado y sin roturas. Con estos trucos caseros sabremos la calidad del huevo; si al cascarlo, la clara queda poco desparramada, es muy fresco, si antes de cascarlos, se hunden en un recipiente de agua, son frescos. Para la buena conservación de estos delicados alimentos, deben guardarse en la nevera y consumirse en un periodo de tiempo corto. Si nos pasamos de la fecha de consumo preferente, es conveniente cocerlos bien antes de comerlos, unos 15 minutos. Finalmente, el tamaño de los huevos corresponde a la edad de las gallinas, cuanto más jóvenes sean, más pequeños serán sus huevos. El peso de un huevo pequeño (P) suele ser de unos 53 g, los medianos (M) de 53 a 63 g y los huevos más grandes (XL), es decir, las gallinas más viejas, suelen tener un peso aproximado de unos 63 g.

No olvides comprobar todos los datos necesarios a la hora de tu compra y si tienes dudas, puedes preguntar a los encargados del supermercado, mirarlo en internet o no comprarlo. Ahora que tenemos algo más de información respecto a nuestra alimentación os dejo una imagen de un huevo  con su código impreso. ¿Podréis adivinar su procedencia y calidad? Coméntalo, compártelo y dale a like. Gracias por seguir leyéndome otro jueves más y espero que te haya gustado.

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