Es de noche. No se ve nada, ni hacia delante, ni hacia atrás. Ni hacia la derecha, ni hacia la izquierda. Y por si quedaban dudas, tampoco ni hacia arriba, ni hacia abajo. Me guio con la brújula que gracias a la poca luz que  emite la luna, puedo ver dónde está el norte.

Un extraño ruido que procede de la parte trasera me asusta. ¿Qué es? Se asemeja al ruido de un motor, pero de repente, ese extraño sonido cesa. Noto que poco a poco voy descendiendo. Pido ayuda por radio. Me comunican que tengo un pueblo cerca para poder aterrizar, pero que no es seguro. Ese pueblo es el que al día siguiente debíamos atacar. Sigo bajando. De repente me doy cuenta, estoy al mando de un avión. Me acerco muy rápido al suelo, el golpe va a ser terrible.

Recobro la conciencia y veo que estoy en el suelo. Mi avión está incendiado, pero no siento ningún dolor. ¿Dónde he aterrizado?

Se acercan los habitantes del pueblo intrigados al ver, supongo, la luz que ha generado la explosión de la avioneta. El tumulto de gente que venía parecía enfadados, ¿se dispondrían a ayudarme o vendrían a lincharme? Me gritan. ¿Qué me pasa? ¿No les entiendo? Me empiezan a golpear con palos y mazos.

Gracias por seguir leyéndome otro jueves más y espero que te haya gustado. Mándame tus fotos de paisajes con el nombre del lugar y #HHHFotos como asunto a HistoriasConHacheDeHerce@gmail.com y por twitter. Entérate de todo y sígueme en mis redes sociales: Twitter (@MikelHerce97), Facebook (@MikelHerce97), Instagram (@MikelHerce97) y el instagram artístico (@Hercephoto).

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