Aunque este palabro os suene raro, es algo que casi a diario todos hacemos, y es que la definición de procrastinar se asemeja a la acción de aplazar algo; es decir, cuando estamos por ejemplo buscando información para un trabajo de la universidad sobre la resistencia de los materiales y acabamos viendo videos de gatitos en YouTube. Pero, ¿cuál es el momento exacto en el que pasamos de estar buscando información a estar pasando el tiempo? Yo todavía no lo he encontrado.

Puede que en ejemplos como el de arriba el momento sea más preciso porque son temas muy dispares y es fácil encontrar el momento en el que hemos decidido ir a ver videos sobre animales, pero si en vez de estar buscando información sobre la resistencia de materiales, estamos analizando el comportamiento de diferentes animales podría ser que ver videos y videos de gatitos forme parte de nuestro trabajo; pero, ¿cuál es el máximo de videos de gatitos que podemos ver sin ser procrastinación?

Es sencillo caer en la tentación de no parar de ver cosas no relacionadas con lo que realmente estamos haciendo cuanto más nos apasione ese trabajo, ya que si estoy analizando el caso de un atraco a un banco y me gusta ese tipo de temas, puede que acabe viendo páginas sobre los mayores asesinos del mundo sin darme cuenta y ya no estaría centrándome en el tema.

Así pues, procrastinemos, es sano; pero sin pasarse que luego nos quejamos de que le faltan horas al día. Y tú, ¿cuánto procrastinas? Gracias por seguir leyéndome otro jueves más y espero que te haya gustado. Puedes suscribirte para no perderte nada, me gustaría saber tu opinión abajo en los comentarios, darle a “me gusta” o compartirlo por redes sociales. Aquí te dejo las mías por si quieres saber algo más sobre mí, no te pierdas el post del jueves que viene: Twitter (@MikelHerce97), Facebook (@MikelHerce97) e Instagram (@MikelHerce97) (@Hercephoto) (@Hercedrawings).

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