Esto me ocurría un día cualquiera de la semana pasada; pero no es la primera vez, ni creo que sea la última. Durante mi vida no me había ocurrido muy a menudo, pero desde hace un par de años, no sé si por casualidad o por culpa de un Dios caprichoso, he tenido la oportunidad de conocer las historias de la gente que me rodea, y es que es a mí a quien acuden a por consejos, sin ser yo maestro de ello ni nada. Me preocupa lo que les preocupa, lo que no les deja dormir, o simplemente, diversos pensamientos aleatorios que se les pasa por la cabeza y se les quedan ahí. El motivo de llantos, de sufrimiento y de desconfianza; porque noto, cuando me cuentan las cosas, que no me dicen todo; que se guardan sus penas, por miedo, quién sabe, a mofas; pero lejos de esa realidad, les tiendo una mano amiga, y unos oídos para que se abran.

No están solos, les digo; estoy ahí para lo que necesiten, y no es por decir, porque no me tiraría sino tanto rato escuchándoles, acompañándoles y aconsejándoles; hay silencios que dicen más que palabras, gestos o leves movimientos que esconden verdades ocultas, y miradas, llenas de llantos, que se disimulan con sonrisas tímidas. No lo pasan bien, lo veo; ya que tonto me lo puedo hacer, pero no lo soy. Son ellos los que se tienen que sentir cómodos y seguros para contarme las cosas, no les puedo forzar, aunque ayudarles a que expulsen todo, sí.

Y les entiendo perfectamente, ya que yo también era así, me lo guardaba todo para mí, porque no quería que los demás lo pasaran mal por cosas mías, porque eran mías; pero me hicieron entender que me sentiría mejor si lo contaba, y así es. No me cuesta nada coger un rato, sentarme, cara a cara y escuchar, y una vez en esa situación, aconsejar que camino elegir; pero quiero, que si me piden consejo, por lo menos que lo intenten, y si se equivocan, que no sea una y otra vez, porque límites todos tenemos.

Pero es que en realidad, no soy yo quien les ayuda, son ellos que me ayudan a mí al ayudarles a ellos, y puede sonar a una estupidez, pero es la realidad. ¿Necesitas hablar? Coméntalo y gracias por seguir leyéndome otro jueves más y espero que te haya gustado. Puedes suscribirte para no perderte nada, me gustaría saber tu opinión abajo en los comentarios, darle a “me gusta” o compartirlo por redes sociales. Aquí te dejo las mías por si quieres saber algo más sobre mí, no te pierdas el post del jueves que viene: Twitter (@MikelHerce97) e Instagram (@MikelHerce97) (@Hercephoto) (@Hercedrawings).

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