Seamos políticamente correctos y a la vez divertidos. Sí, realmente creo que se puede hacer sin meterse con ningún colectivo vulnerable, pero hasta qué punto un colectivo es vulnerable. ¿Dónde ponemos el límite del humor y la ofensa?

En pleno siglo XXI dónde las redes sociales son la base de la comunicación y el desahogo, todos estamos completamente expuestos a diario a cualquier cosa que se nos pueda escapar. Pero ¿si se nos escapa quiere decir que realmente pensamos así? Obviamente no, los malentendidos surgen debido a la espontaneidad y a los nervios.

Muy unido a esto está la polémica surgida a causa de la falta de ninguna persona se ha visto con energías para presentar la gala de los Oscar, nadie quiere exponerse a un aluvión de criticas por algún comentario que a alguna persona no lo hiciese gracia. Y con esto lo único que se consigue es: por una parte, que las galas se vuelvan aburridas y que el humor desaparezca siendo todo correctísimo y todo guionizado.

¿Dónde crees que hay que poner los límites? Gracias por seguir leyéndome otro jueves más y espero que te haya gustado. Puedes suscribirte para no perderte nada, me gustaría saber tu opinión abajo en los comentarios, darle a “me gusta” o compartirlo por redes sociales.  Ya que usamos demasiado las redes sociales, puedes seguirme en Twitter (@MikelHerce97)  para leer qué es lo que publico y aquí te dejo también mi Instagram (@MikelHerce97) por si quieres saber algo más sobre mí, no te pierdas el post del jueves que viene.

2 comentarios sobre ““LOS LÍMITES DEL HUMOR”

  1. Esto lo he discutido yo con bastante gente. En lo que a mí concierne, HAY límites para el humor. También hay tipos de humor que no son para el público general. Estereotipar negativamente un colectivo al que no perteneces, hacer bromas de situaciones trágicas que no has vivido, hacer chistes de una discapacidad ajena… creo que eso es pasarse de la raya, la verdad. Sale del terreno del humor y entra en un terreno muy similar al bullying, porque uno está haciendo “humor” con algo que no tiene impacto emocional sobre uno mismo, pero sí sobre otras personas. Es usar una situación ajena para tu provecho personal. Otra cosa es que uno tenga cáncer y haga chistes sobre ello; entonces, es más probable que las otras personas que están padeciendo cáncer se sientan identificadas, no insultadas, y le vean el lado gracioso a una situación trágica. He visto audiciones de comediantes. Los que suelen tener éxito son los que se burlan de sí mismos o de situaciones ridículas que nos pasan a casi todos. Los que suelen fallar son los que hacen chistes de mal gusto a costa de los demás. Chistes seguros: los que patotean a la gente dañina o abusiva (políticos y delincuentes). El humor negro es mejor hacerlo a gente que lo entiende, ya que no es del gusto de todo el mundo (más o menos lo que pasa con la literatura de horror).

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    1. Buenas tardes Gissel, muy de acuerdo con todo lo que has comentado. En realidad hacer humor debería depender más de hasta que punto estás haciendo daño a otras personas; como tú has dicho, siempre y cuando no se dañe la integridad de la gente (en general) está bien. Pero sí, lo más sencillo y que mejor funciona es meterse con uno mismo o situaciones comunes en nuestro día a día.

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