Al efecto Ikea, conocido en tierras angloparlantes como “The IKEA effect”, se le conoce por darle un valor desproporcionadamente alto a algo que ha hecho uno mismo sin importar realmente la calidad de él. El efecto, que proviene obviamente del vendedor de mobiliario sueco Ikea, se describe cómo “El precio es bajo para los productos de IKEA principalmente porque eliminan el trabajo de la ecuación. Con un destornillador Phillips, una llave Allen y un mazo de goma, los clientes de IKEA pueden, literalmente, construir el valor de una casa completa”.

Este efecto, no es una simple teoría, pues tras la publicación de tres estudios en 2011, Michael I. Norton, de la Escuela de Negocios de Harvard, Daniel Mochon de Yale, y Dan Ariely de Duke concluyeron que “el trabajo por sí solo puede ser suficiente” para inducir una mayor afición por los frutos del trabajo, por lo que nombraron a los resultados de este estudio el efecto IKEA. Estos investigadores se basaron en otras investigaciones acerca de la “justificación del esfuerzo” demostrando que “cuanto más esfuerzo pone alguien en algo, más lo valorará, aun no siendo perfectas”. Un apego a nuestras propias creaciones y que nos nublan la realidad del producto.

Con esto podemos observar también, como nuevas invenciones han supuesto un choque para ciertas profesiones. Un claro ejemplo que se menciona es el de las primeras mezclas instantánes para pasteles comercializadas en la década de 1950. “Muchas amas de casa eran resistentes porque las mezclas instantáneas hacían que la cocción fuera “demasiado fácil”, lo que hacía que su trabajo y habilidades se sintieran subvaloradas”. A este problema, los fabricantes tomaron una decisión, hacerlas parte del proceso debiendo agregar un huevo a la mezcla ya fabricada. En ese momento, al sentirse parte del proceso, no tenían esa sensación de infravaloración y las ventas aumentaron.

Todo esto podemos aplicarlo a nuestro día a día y pararnos a pensar si realmente lo que creamos es bueno, o simplemente nos gusta por todo el trabajo que nos ha llevado realizarlo. Puedes acceder al informe “The IKEA Effect: When labor leads to love” publicado en la Harvard Business School en este enlace. Gracias por seguir leyéndome otro jueves más y espero que te haya gustado. Puedes suscribirte para no perderte nada, me gustaría saber tus propósitos abajo en los comentarios, dale a “me gusta” o compártelo por redes sociales. Puedes seguirme en Twitter (@MikelHerce97) para leer qué es lo que publico y aquí te dejo también mi Instagram (@MikelHerce97) por si quieres saber algo más sobre mí, no te pierdas el post del jueves que viene.

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