El pasado 18 de marzo un ataque terrorista sacudió un museo de Túnez. Antes de ayer, 24 de marzo, tuvo acontecimiento un siniestro aéreo en los Alpes franceses. La diferencia en el tiempo no llega a una semana y es por ello que algunos medios de comunicación todavía seguían publicando la noticia del atentado en Túnez, cuando han tenido cambiado su reportaje por el de los Alpes. Ambos sucesos se han llevado consigo vidas inocentes, en Túnez 20 turistas, entre ellos 2 españoles, fueron asesinados en un fallido intento de asalto al Parlamento de este país. En el siniestro de los Alpes, han muerto 150 personas; entre ellos 67 pasajeros alemanes, de los cuales 16 eran estudiantes de de intercambio que habían estado en Barcelona y volvían a sus respectivas casa, y 45 pasajeros españoles. Según los archivos encontrados en la primera caja negra, los expertos afirman identificar que el copiloto estrelló el avión a posta, aprovechando que el piloto había dejado su puesto, le cerró la puerta para que no pudiera entrar nadie a la cabina y traspapelar sus planes. Si tiene una idea de suicidarse, yo no apruebo que se mate, pero prefiero eso a llevarse con él a 149 personas que no tienen la culpa.

Al igual que en el atentado a las oficinas de Charlie Hebdo, en estos dos trágicos sucesos, las redes sociales han sido la principal rama de comunicación entre los diferentes internautas esta vez con los hashtags #GermanWings nombre de la aerolínea o #4U9525 por el número de vuelo. Gracias a las nuevas tecnologías, podemos estar al tanto de noticias a millones de kilómetros, que en televisión podría tardar tiempo en producirse, debido a la importante redacción de la noticia. Con estas dos maneras de difundir la información hay acciones que no deberían de existir en este siglo XXI. En primer lugar ciertas cadenas de televisión para conocer antes que nadie la información de lo sucedido, no muestran compasión ni respeto alguno de ir a preguntar a los familiares, seguirles, ir hasta el lugar mismo de los accidentes. ¿En realidad es necesario? ¿Ten cotillas llegamos a ser? Si nos ponemos en la situación de que somos nosotros los afectados, te aseguro yo que no nos gustaría que 20 reporteros estén grabándonos y microfonándonos mientras estamos teniendo unas conversaciones privadas. En segundo lugar las redes sociales es cierto que tienen cierta libertad de expresión, pero al igual que la prensa debe de cuidarse la formar y las palabras que se utilizan, además de tener cierto respeto a los familiares, amigos o simplemente público en general que le resulte ofensivo. Pues no han sido pocas las reclamaciones de ciertos tuiteros por emitir un especial sobre lo ocurrido en los Alpes franceses en vez del habitual programa de “debate sexual”. No ha sido lo único irrespetuoso e inmaduro que he podido comprobar, puesto que otros determinados usuarios de esta red social “Twitter” han lamentado que no fueran más los catalanes que iban en el avión, que los catalanes no son personas… y estos comentarios han sido apoyados por más gloriosas sandeces que no hace falta explicar.

Tras el impacto editorial que han generado los 150 fallecidos en el trágico accidente aéreo y por los 20 turistas asesinados en Túnez deberíamos reflexionar el modo en el que se usan las redes sociales y darle más importancia a este medio de comunicación nuevo, rápido y gratis, ya que pueden aportar algo al periodismo. Además se debería actuar sobre aquellas personas con ánimos de ofender a los lectores. ¿Deberíamos reformar las leyes y adecuarlas a este siglo XXI para que lo importante permanezca y las necedades se erradiquen? Coméntalo, compártelo y dale a like. Gracias por seguir leyéndome otro jueves más y espero que te haya gustado. ¡Te recuerdo que este Sábado 28 de marzo tienes que apagar la luz! www.historiasconhachedeherce.wordpress.com/la-hora-del-planeta/ 

 

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