¡Como me encantan las tardes de lluvia! Quedar con tus amigos un día que haga bueno y que de repente cambie el tiempo y llueva no es lo que más me gusta. Esto es lo que nos pasó en nuestro último domingo de vacaciones.

Ibamos a bajar a Bilbao cuando empezó a llover y tuvimos que quedarnos por el barrio. No nos quedaban muchos días de “verano” así que no nos fuimos a casa. No paraba de llover y mientras nosotros cubriéndonos con un tejadillo de una casa esperando a que cesase la maldita lluvia.

No fue una idea acertada la nuestra de no dirigirnos a casa cuando la lluvia nos dio una pequeña tregua. Fuimos a una pequeña tienda de gominolas en la que estuvimos casi toda la tarde de charla con la dependienta. Me gustaría saber que podríamos hacer esos días de lluvia.

Espero que os haya gustado; compartirlo, darle a “Like” y mandarme vuestros planes en estos días de perros. Mandarme vuestras historias divertidas para compartirlas en la nueva sección “Tú dirás”.

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